Cien Anos de Soledad
habia llegado, y el olor a pastocortado, la interminable cola del das, el susto de la rusa que hacia la cola conmigo en la imigracion y el coautor de mi juego de tyler durden en un barajas bogota habian hecho del comienzo de la travesia lo que ya era. llegar como patron era obligatorio pero dificil asi queme limite a recojer mis maletas y a salir como volador si palo por un sifon de personas en donde mi failia no me reconocio y yo les vi la arepa y la cocacola, pan y vino de la nueva vida que me esperaba quien sabe por cuanto tiempo. habia salido de la ciudad de las luceesy un pestilente olor a pasto cortado me traia reminisencias de mi ninez y mi espanol estaba oxidado, y pasadon los dias y vi a aquellas me marcaron huellas en mi pasado y a aquellos aue lqs borrqron y encontrea mi abuela en su soledad, frente a un televispor un par de agujas, un tarot y en el rincon de un sofa, esperando lo que queda de su soledad en un paulatino y ya desmemoriado silencio, para que me viera y llorara porque el diablollega cuando menos se le espera y llorabamos eintentabamos recordar a pesar de su alzheimer que ella lo unico que no habria olvidado era el rumanito y mis recuerdos le pertenecian todos a ella y asi, fue luego con su primer hijo y con la hija de este y el hijo de esta y luego con las hermanas de mi abuela y una que otra desgraciada que se hace pasar por familia, cuando iria a ver a abbie el abelero y habria por desaparecer y quien sabe poraue conos temrine metido en esos bares que odio con un pequeno padawan y con una selecta manada de mierda del liceo frances, todos haciendo el amor en pintas de cerveza y yo queme convecia que macondo era macondo y que habia que caminar despacio porque fueron las huellas oscuras lo que le costaron a feli las chambas que tiene en la cara y en el alma y yo perdido fui a buscar a mi pequena alma por alla en donde las jirafas se vuelven de ladrillo y los cielos rojos pasan de noche y el aire es mas denso, alla, al lado de francia de laura, para volver al punto de inicio y perderse en el dadaismo pasajero mas inesperado de esta historia, vieno un ano pasar en 40 minutos y por ende en 21 y diego que se qpqreciq de la nada y yo que me multiplicaba y me hacia jugar de santo revivido y ustedes que aun no me han visto y no me veran porque las cosas valen su valor historico y porque yo, quisiera verlos y hundirme con ustedes en las honduras de sus corazones y perversiones, como en un comienzo, con la oliva de martini que aun flota en la copa




