Eso de mear en los rincones no es cosa de gatos callejeros o perros vagabundos. diria que quien osa dejar su marca en un garaje no merece nada mas glorioso que una multa pero quien osa dejalo en un santuario de vida, es merecedor de un pedazo de esta vida.
Fue asi que la milagrosa llego aca. un dia, de aquellos ultimos gloriosos dias en macondo, donde el todopoderoso me decia " cojete duro y disfruta de lo poco de este paraiso porque volveras al infierno y estara peor que el llano en llamas" enconraria en mi blog, ahora en donde esta la foto de auza( un romance de zapping pero de esos, como los programas del zapping que en 3 minutos se quedan grabados en el subconsciente) unos ojos de esos que dicen tanto sin decir nada y que lo unico que me dejaron fue una amarga interrogante sobre si esa era, en efecto o no, la rumana o la queridisima Volk, que nunca volvi a ver o alguna desconocida de esas que viene y se va sin saber que decir o pensar
Era la milagrosa, depronto siga haciendo milagros, que se yo, el caso es que llego cuando debia llegar, mas tarde que temprano pero de haber llegado temprano me estaria arrepintiendo de caga segundo pasado con ella por aquello del karma o de lo que llamamos el destino predefinido que entre nosotros y nuestro querido libretista ponemos en obra.
La milagrosa escribio un par de mails, esa literatura de la que se entiende poco pero dice mucho, como quien dice, la vieja es de las que escribe con sentimientos y delirios entre yo, basquiat y quien sabe, la idea que usted puede hacerse leyendo esto. yo se yo se, si cogio el hilo tarde es jodido entender, mas que de mi, hablo de las personas que me hacen. Ella entendia y preguntaba, sin esperar respuestas... entendia, solo entendia, y solo queria decir eso.
Llego el dia en el que mi vida se fue al carajo, la otra volvio para decir adios y empece mi errancia en las calles de paris junto con una maleta en la que cargaba un cepillo de dientes un abrelatas y liquido para lentes de contacto con un paquete de servilletas y un desodorante. ahi estaba ella, escribiendo, contandome que era en parte lo que yo queria ser y vivia en parte lo que yo vivia, ya que ella se fue para que el otro no volviera y asi la vida fue juntandonos hasta que el sentimentalismo nos puso a escupir palabras tiernas y la confianza se tradujo en una dosis de german y horas de asistencia a distancia de autocad y arquitectura
un dia la milagrosa conocio a mis padres, para ese entonces desconfiaba yo lo suficiente de ella como para que fuera mi conciencia diciendome que se debia no hacer en estas guerras del amor y del Kärlaken väntar ( el amor espera, como dice la cancion de Kent). La milagrosa sufria, pero sabia sonreir dek kadi claro de su tristeza. Yo, yo me gozaba todo esto, llegando al punto de conocer la textura de la tierra con mis rodillas sonriendo y sintiendo el morboso placer de imaginarme a la que Era el amor de mi vida abrazando con las piernas un vil guevon de tres pesos que vino a creerse gallo de pelea ciego conmigo (cabron!)
Un dia le dije algo a la milagrosa y su corazon de chocolate dejo de quererme, un dia le dije que la queria y fui lo suficientemente idiota como para ser honesto y decirle que valia la pena dejarse de tanto glamour y cortar la carne con machete y no con cuchillos ginsu.
hace poco la milagrosa quiso volver a quererme
ojala nena, Quieras volver a hacerme milagros, ya que esto es la ofrenda que te hago, como en el 20 de julio la gente regala gallinas al divino o billetes de 50, te regalo,
Juliana, lo unico que tengo: un kalashnikov verbal y el Verdadero Milagro macondiano
( to be read listening Banana Co. by radiohead)